domingo, 25 de mayo de 2008

Relato vocacional

Mi llegada a Mar del Plata en el año 1975, con el ánimo de acompañar a papá, recientemente radicado por cuestiones laborales, marca el inicio de una nueva etapa en mi vida, hasta entonces signada por una rutina social sin mayores sobresaltos.

Poco a poco, aunque tardíamente por edad, fui tomando conciencia de la realidad de un país que se debatía en la violencia y en una pobreza creciente. En esa juvenil búsqueda de un horizonte más comprometido, comienzo a militar en los grupos juveniles de la Parroquia San Carlos a partir de 1978. Allí descubro las claves de las propuestas eclesiales de Medellín y Puebla, conozco nuevas personas en otra clave de la acostumbrada y el corazón se empieza a dilatar. Ya comienzo a vivir y pensar en función de servicio y de mejorar la vida de los más pobres. Mi experiencia en la comunidad de La Peregrina (Ruta 226 km 20,5) va marcar fuertemente mi vida.

No es fácil explicar el llamado, supongo será igual para toda profesión, pero algo me decía que debía consagrarme enteramente. No me fue fácil todo este proceso, porque en poco tiempo todo había cambiado para mí. Pero a la vez sentía que no podría seguir viviendo sin entregarme plenamente a Dios. Por otra parte estaba feliz. Debo reconocer en este proceso la influencia de Andrés, que tiempo más tarde descubriré como nefasta.

Tiempo más tarde releyendo mi vocación desde la psicología del profundo (L. Rulla) comprendí la influencia del entorno familiar y hasta la "profecía" de la abuela Gabriela. La vida es un cambalache, un poco de todo.

En el retiro realizado en el Monasterio de Los Toldos, muy poco tiempo antes de mi ingreso al seminario, decidí que mi ministerio sería en clave social, ya había mucho de los otros modelos, pero bueno tampoco me gustaban.

En todos estos años, me he asombrado al evocar aquél "mágico" momento tan decisivo para mi vida. Aquello de los peregrinos de Emaús es cierto, sentía arder el corazón y nunca me arrepentí de haber respondido a esta invitación.

Desde aquel instante hasta hoy que escribo estas líneas han pasado ya 30 años!! A pesar de tanta postergación personal en función de los demás, no tengo nostalgía por esos momentos, volvería a responder como entonces, y volvería a cambiar de carril como en esta oportunidad... "el que avisa no traiciona" y siempre dije que no estaría un instante más en el ministerio cuando percibiera que la cosa no iba más, así lo hice. En el blog explico los motivos. Fue como volver a creerle a Dios... que futuro me depara aún no lo sé. Como Abraham he tenido que empacar y partir, con toda la carga emocional que esto implica. Sin estridencias, sin despedidas me he marchado para andar por otros caminos y sigo siendo feliz. (continuará)

Sigo trabajando en el tema!!! Paciencia....
"Viejos amores"
Letra: Alicia Sherman y León Gieco
Música: León Gieco
Vienen a visitarte de tanto en tanto
Ellos solos se anuncianen un sueño liviano,
juntan las manos
Son los viejos amores que te recorren,
laberinto de flores
aunque no los nombres
Tienen forma de aire y dos aromas
de siempre conocidos
Nadie puede cambiarla música de sus palabras
Son los viejos amores que se aparecen
sin querer, de repente,
aunque no los nombres
Esos que te rescatan de algún abismo,
los que dan la sonrisa,
llaman esta mañana domingo por la ventana
Son los viejos amores que están adentro,
siempre latiendo,
aunque no los nombres